Aquí estoy, donde siempre he estado, abre tu corazón y extiéndeme el alma que mi sonrisa es tu temor derrotado y tu tímida esperanza.
Eres la razón de que mi aliento no vacile, aquí estoy,
con todo lo que siento para ofrecerte mi amor.
Si sientes que con eso no basta, cuando te aflore
una lágrima conviérteme en tu sueño, para que
así yo pueda ocupar desde lejos cada vacío de tu vida
y gritar a viva voz; para invadir tu silencio
y pedirle a Dios que cuando yo no esté a tu
lado, él siempre te tienda su mano como quisiera yo hacerlo.
Aquí estoy, como siempre he estado, aunque no me veas, sentirás mi presencia cuando en la mayor de las soledades te encuentres. Nuestro amor no es fácil, esta lleno de melancolías, pero vale la pena porque también está lleno de esperanza y cuando te digo que estoy... es que así es, y siempre estaré. Cuando en ti no encuentres consuelo por la dificultades que nos separa, aférrate a nuestro recuerdo, a nuestro amor que tanto a ti como a mí nos dará la fuerza que necesitamos hasta poder al fin estar juntos.
Regalame una sonrisa de lejos, dame esa mirada que
siempre necesito y que sólo tú sabes dar.
Cuando en las noches escuches alguna melodía
y tus ojos se llenen de lágrimas por no estar cerca
de mí... aprieta fuertemente la almohada que es la
que guarda nuestros más hermosos momentos.
Aunque tú no estés aquí siento tu presencia y,
tu aroma, así será eternamente, porque mi
amor es un amor para siempre.
(Entre tú y yo no hay distancias, sólo un paréntesis)